EL HOMBRE QUE QUERÍA SER (Primer Borrador)
“El Hombre Que Quería Ser”
por
por
Francisco de
Orellana
Y
Camilo
Marques
Primer
Borrador
(7/06/2017)
HOMBRE
QUE QUERÍA SER”. LUEGO, LENTAMENTE DESAPARECE.
EXT. PATAGONIA - ATARDECER
Vemos
una serie de paisajes que bien podrían ser fotos dado que hay poco movimiento.
Lo común en todos es el sol escondiéndose.
Primero montañas.
Luego un lago. Atrás, más montañas.
De fondo el ocaso.
Un
bosque espeso. Algunos rayos débiles de sol logran atravesarlo.
EXT. RUTA EN LA PATAGONIA - ATARDECER
Una camioneta circula por una ruta
rodeada de bosques.
INT. CAMIONETA (EN MOVIMIENTO) -
ATARDECER
Las manos de
un hombre, Avel (40) sostienen el volante. Vemos un anillo en el dedo anular.
La guantera está abierta, adentro hay un kit de cosméticos, pero lo
vemos solamente por un instante; Avel lo cierra con decisión.
Suena música clásica con tempo
rápido.
EXT. RUTA EN LA PATAGONIA - MINUTOS
DESPUÉS
La camioneta estaciona sobre la banquina. Atrás, un bosque. Al apagar el
motor, la música corta en seco.
Avel
desciende de la camioneta, se lo ve preocupado, nervioso.
Se
apoya sobre el lado de la camioneta que se encuentra más cerca de la ruta y
comienza a observar ambos costados con atención como intentando predecir la
aparición de algún vehículo.
Luego,
Avel coloca su oreja sobre la ruta durante unos segundos, concentrado con los
ojos cerrados. Satisfecho y seguro de que nadie se aproxima, se dirige hacia la
caja de la camioneta.
INT. CAJA DE LA CAMIONETA - ATARDECER
Bulto cubierto por un nylon negro.
Avel abre la puerta trasera y, de un tirón, retira el nylon negro. Vemos
ahora lo que se ocultaba: una pala junto a un cuerpo cubierto con una sábana
blanca donde ya se formaron algunas manchas de sangre; evidentemente, un
cadáver.
Avel, tras
observar unos segundos, retira la pala y cierra la puerta.
EXT. BOSQUE / BANQUINA - ATARDECER
Desde
el bosque vemos la camioneta estacionada en la banquina.
Avel camina hacia nosotros, hacia el
interior del bosque.
EXT. BOSQUE - ATARDECER
Avel
camina mirando todo, buscando algo. Va dando pasos cortos, seguros.
Finalmente
encuentra lo que buscaba: En un claro del bosque, Avel clava la pala en la
tierra; es el lugar adecuado para cavar un pozo.
EXT. BOSQUE - ATARDECER
Secuencia
de imágenes en las que la excavación va progresando.
La pala junta tierra.
La tierra se acumula alrededor del
pozo.
La pala arroja tierra hacia un lado y
hacia otro.
Avel
cada vez respira más rápido, se va cansando, pero no se detiene.
EXT. BANQUINA - ATARDECER
Avel
regresa a la camioneta desde el bosque. Se lo ve cansado. Se dirige
directamente hacia la parte trasera.
Abre la puerta y toma el cadáver
envuelto en la sábana por uno de los extremos. Está retirándolo de la caja
cuando oye el sonido de un auto acercándose. Rápidamente empuja con esfuerzo el
cuerpo y -torpemente- coloca el nylon negro arriba de nuevo. De un salto se
sienta en la caja disimulando con una sonrisa.
Una vez que el auto pasa, vuelve a lo
que estaba haciendo.
EXT. BOSQUE - ATARDECER
Estamos junto al pozo cavado por Avel
en el claro del bosque.
Con dificultad, Avel aparece. Llega
al claro arrastrando el cuerpo envuelto en la sábana blanca con manchas de
sangre. Se acerca al pozo y lo arroja. Toma aire. Se lleva las manos a las
rodillas.
EXT. BOSQUE - SEGUNDOS DESPUÉS
La
pala junta tierra. Avel no la arroja, observa el pozo reflexionando.
De
repente, el cuerpo bajo la sábana se mueve ligeramente de forma casi
imperceptible. Avel se asusta tanto que termina por tropezar y caer hacia
atrás.
Se pone de pie y se acerca al pozo para ver su interior; el cuerpo yace
inmóvil. Quizás fue su imaginación.
Decidido arroja tierra al pozo.
El cuerpo en la sábana se va
cubriendo de más y más tierra.
Avel
junta tierra en la pala y cubre el pozo cada vez más rápido. Está agitado y
nervioso.
Una
vez cubierto el pozo, le arroja una rama encima para cubrirlo. En el instante
que cae la rama, cortamos a--
EXT. BANQUINA - ATARDECER
Avel fuma un cigarrillo sentado en la caja de la camioneta. Está
agotado, cubierto de tierra, sudado.
Mira hacia arriba.
PDV AVEL
El cielo celeste, casi sin nubes.
Avel se lleva el cigarrillo a la boca y en ese momento nota algo: Falta
el anillo en su dedo anular. Vemos la marca que el anillo dejó producto de la
tierra y el sudor.
El
pánico invade el rostro de Avel. Arroja el cigarrillo a cualquier parte y sale
corriendo hacia el bosque
EXT. BOSQUE - ATARDECER
Avel corre por el bosque. Salta,
esquiva vegetación.
Al
cabo de unos segundos llega al claro y queda petrificado; la tierra del pozo
fue revuelta y la sábana blanca está hecha un bollo, arrugada sobre un costado.
Avel
da unos pocos pasos indecisos en dirección del pozo. Da un paso, otro paso y
otro pa-- En ese momento el crujido de una rama al partirse en algún lugar
cercano lo sobresalta y, asustado, corre a esconderse detrás de unos arbustos.
No está solo en el bosque.
Permanece allí unos segundos, voltea
hacia todos los rincones del bosque. Sentimos que alguien va a aparecer en
cualquier momento.
Luego nota algo: un zapato femenino
taco alto tirado sobre el suelo, sobre la tierra. Se pone de pie y se acerca
sin dejar de mirarlo. Lo levanta a la altura de sus ojos y lo contempla.
Inesperadamente, oímos una puerta cerrarse y el motor de la camioneta
queriendo ser puesto en marcha. Avel voltea hacia la banquina e inmediatamente
-como perdiendo el miedo- sale corriendo en esa dirección.
Tras agitar los brazos para quitarse de encima las ramas de unos árboles
y arbustos, Avel llega al final del bosque, al comienzo de la banquina justo
para ver quién le está robando la camioneta.
PDV AVEL
La
camioneta arranca, la música que sonaba al comienzo es retomada.
El
conductor no es más que Avel. Pero no es exactamente él. Es ella; Avel con pelo
largo, ojos delineados, labios pintados, aretes en las orejas, un collar, ropa
de mujer. Gira su cabeza hacia Avel, observándolo a través de la ventanilla.
Luego abandona el lugar lo más rápido posible.
INT. CAMIONETA (EN MOVIMIENTO) -
ATARDECER
La música aún suena.
La
mujer, Avel, conduce con la mirada puesta en el horizonte. Tiene una herida en
la sien derecha y el maquillaje está algo desparejo, corrido producto del
llanto y lo vivido hace unos pocos minutos.
Mira por el espejo retrovisor.
ESPEJO RETROVISOR
Nos
alejamos de Avel, parado en la banquina. Se va haciendo cada vez más chiquito.
Va quedando en el pasado.
Vemos
sus pies. Uno lleva un zapato, pero el que pisa el acelerador está desnudo.
Una de sus manos
sostiene el volante. Tiene las uñas pintadas. Levanta la otra mano bien alta;
sostiene el anillo con el pulgar y el índice. Se lo coloca en el anular.
Estirando el brazo abre la guantera. De allí saca el kit de cosméticos.
Toma un lápiz labial y comienza a pintarse los labios de color rosado.
Con la música aún sonando--
CORTAMOS A
ROSADO
FIN
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